Comiendo en “El Boquerón” (Córdoba)

Hace poco estuve comiendo en el restaurante el boquerón en Córdoba, es un restaurante con aires de playa en el barrio nuevo de Noreña, un barrio tranquilo de nueva construcción muy familiar, el entorno en el que está enclavado el bar posee una gran variedad de locales donde poder comer y disfrutar de esta nueva zona de Córdoba.

El restaurante es pequeñito, y acogedor, aunque tiene una amplia terraza en la acera, como es costumbre en la ciudad.

Para comenzar nuestra aventura gastronómica, en el local nos dejamos aconsejar por los camareros en cuanto al vino, tengo que decir que la atención mostrada por estos profesionales fue bastante gratificante, supongo que era demasiado tarde, las 23:00 y en el local no había nadie, bueno, fuera lo que fuese, fuimos tratados con gran amabilidad.

Al ir varias personas decidimos comer platos compartidos, que como siempre es una buena forma de comer, pues la comida no es solo para alimentarse, también nos lleva a compartir momentos y crear vínculos con nuestras amistades, probando además platos de la gastronomía de los lugares que vamos visitando.

La carta, basada en productos de mar, con pescados y mariscos no podía dejar de lado el lugar donde nos encontrábamos, y su gastronomía más típica.

Carbón de Bacalao:

Al principio este plato nos llamó la atención por el nombre, y como no decidimos preguntar al camarero, el plato en sí es un bacalao rebozado, con el clásico rebozado de toda la vida que nuestras madres han hecho en las casas, y que se ha asentado tanto que ya nos parece normal, pero que sigue siendo uno de los manjares que nos transportan a nuestra infancia, pero aquí el toque se lo da la tinta de calamar que hace que el rebozado se convierta en negro y al freírlo nos da el aspecto de que estamos comiendo un carbón por la textura que nos hace sentir en boca.

Desde aquí debo decir que felicito al cocinero pues consigue expresar realmente lo que el nombre del plato nos dice, pues parece carbón de verdad, como el carbón dulce que comen los niños en reyes, en una textura parecida, pero cuyo sabor es sencillamente, riquísimo.

En el interior, el bacalao, está totalmente jugoso, protegido por la capa de rebozado, y cocinado a la perfección, de modo que podemos sacar las lascas del pescado con tanta facilidad que su jugosidad es realmente impresionante, además va acompañado por un toque de alioli que conjunta muy bien con este sabor, pero en que tan solo la gotita que nos ponen se nos hace poco, tal vez este pequeño fallo en un plato 10 hace que no llegue a esa nota, yo hubiera puesto un pequeño tarrito con ese alioli casero que tan bien le quedaba, y que podía haber encumbrado al cocinero a los altares del bacalao.

Croquetas de Cabrales y nueces:

Por la pinta parecen croquetas caseras, y por el sabor también,  además se nota que están hechas a mano porque algunas han rajado su rebozado al freírse, siendo unas simples croquetas en las cuales lo que importan son los ingredientes, esa combinación de queso con nueces que tan bien se llevan, unidas a la cremosidad del interior hace que sea un placer para los sentidos y los amantes del queso. Pero lo que más en falta eché era que las nueces estaban demasiado molidas en el interior y apenas se encontraban trozos de estas en el interior, por lo que si me hubieran dicho que eran de almendras o de otro tipo de frutos secos también me lo hubiera creído.

Flamenquín Mexicano:

He de reconocer que pedimos este plato por mera curiosidad, ya que como el mismo nombre nos indicaba era algo nuevo que no habíamos probado nunca, por las caras de mis compañeros comensales y por la mía decidimos probar por recomendación del camarero.

El flamenquín en realidad, consiste en el típico flamenquín cordobés al que le han sustituido el Jamón por carne picada aliñada con salsa picante (de la cual no había ni rastro), fue la mayor decepción de la cena, un flamenquín insípido en el que el lomo no se había salpimentado, la carne picada (de segunda o segunda B) estaba totalmente sosa, sin sabor, el rebozado se partía y desprendía del flamenquín, los nachos que lo acompañaban eran de bolsa, y para colmo, la salsa picante que venía en el tarro era comprada de bote, y no de un bote de salsa picante, era la salsa típica del mercadona que sirve para dipear con los nachos.

No recomiendo pedir este plato a nadie de los que visitéis el restaurante, pues es quizás una de las cosas más insípidas que he probado en mi vida después del agua, diría que incluso ésta a veces tiene más sabor que el flamenquín mexicano de El Boquerón.

Huevos rotos con Jamón:

En mi primer post en La cuadra en Llerena, también comimos en un lugar donde nos pedimos unos huevos rotos, el caso es que estos del Boquerón si eran lo que llamamos huevos rotos, una base de patatas con unos huevos perfectamente elaborados que se partían y mojaban toda la base de esa yema que tanto nos gusta, el plato estaba correctísimo, pero, en mi opinión en un restaurante en el que pagas por comer lo primero que debe primar es la calidad, Y en este caso la calidad del jamón era deficiente o muy deficiente, parecía jamón de paquete, de ese que compras en dados en cualquier gran superficie, o comercio. Y me pregunto, estando en Córdoba, donde en el valle de los pedroches existe una calidad impresionante de jamón, incluso de los de baja calidad ¿es necesario adquirir jamón de paquete en dados?, pues es la realidad que nos encontramos en muchos restaurantes y bares de nuestra provincia.

En definitiva:  el restaurante El boquerón en Córdoba, es un lugar agradable donde disfrutar de una buena comida, eso sí como su propio nombre indica yo me decantaría por los pescados que parecen de buena calidad, y dejaría un lado los experimentos como por ejemplo el flamenquín mexicano, que no tiene sentido en este tipo de local.

Añadiendo un poco más, el trato de los camareros es cordial y agradable, cosa que hace funcionar el sitio en un lugar tan nuevo como este barrio Cordobés, por lo que sí podéis visitar el lugar os lo recomiendo, pero para disfrutar de buenos pescados, eso sí siempre en compañía.

Pedro E. Juzgado

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