Itálica, de cuna del Imperio romano a Pozo dragón en Juego de Tronos

¿Sabéis esa sensación de querer ir a un lugar desde que eres pequeño y cada vez que te preguntan dices su nombre? Pues eso exactamente es lo que me ocurría a mí con Itálica.

Desde pequeño, cuando miraba en los libros de texto las fotos de la primera ciudad fundada por los romanos en Hispania, siempre quería ir allí, pode pisar la arena en la que los gladiadores habían luchado, recorrer esos pasillos donde habían estado esperando la Muerte.

Cuando era un poco más mayor la sensación aumentaba, pero ya era más por conocer la historia, contemplar el arte romano en las columnas y los mosaicos. La arquitectura de las formas imposibles, e incluso la capacidad de llevar el agua a una zona donde no hay.

Y más recientemente me volvió a venir el instinto al ver a Tyrion Lannister, Jon Snow, Daenerys Targaryen y por supuesto a Jaime y Cersei Lannister teniendo por fin el encuentro más esperado de la serie Juego de tronos en mitad del anfiteatro de Itálica, o lo que es lo mismo Pozo dragón.

Pero ahora ya si podía visitar este magnífico complejo arqueológico, arquitectónico y artístico, así que cargado con mi mochila, mi móvil y con la mejor compañía posible, volví a Sevilla, más concretamente a Santiponce, donde Matt e Isabel nos esperaban a Carlos Lorite y a un servidor para contemplar un pedacito de la gran historia de Hispania y más concretamente de mi tierra, Andalucía.

Itálica.

La primera ciudad fundada por los romanos en Hispania y también la primera lejos de la península Itálica, con cuya fundación comenzó la conquista de la península Hispánica.

Al finalizar la segunda guerra púnica, Escipión el africano asentó a los heridos en una antigua ciudad turdetana, que sería el origen de Itálica.  Nadie imaginaba entonces que esta ciudad sería el origen de un imperio.

Cuando llegas al complejo te imaginas un lugar en ruinas, colapsado por turistas y con unas dimensiones que puedes ver en un par de horas, pero nada más ver la cantidad de coches que hay en el aparcamiento, sabes que todo eso es mentira.

En la entrada ya te das cuenta que es un lugar muy visitado, pues los suvenires no están emplazados en tiendecitas si no en puestos callejeros. Hay cola para entrar, pero siendo ciudadano de la unión Europea la entrada es gratuita, eso es algo maravillosamente increíble, y aunque debería ser normal como sabéis, siempre importa el dinero.

Nada más cruzar las puertas comienzas a tomar conciencia de dónde estás, de la importancia del lugar y mientras avanzas entre grupos turísticos, niños correteando y jóvenes que como nosotros deseaban pasar un fin de semana matando la curiosidad vas descubriendo lugares que satisfacen ese sentimiento.

Las maquetas.

El primer edificio que encontramos en el lugar es el de las maquetas y exposiciones, donde podemos ver una pequeña reconstrucción de algunas casas que había en el lugar, además hay columnas que fueron recuperadas y los clásicos paneles informativos que encuentras en todos los lugares de interés.

Pero siendo sincero, he de decir que es un poco pobre, es decir que he visitado lugares en los que el edificio de “presentación” como yo lo llamo era espectacular, completísimo, pero aquí no había casi que nada y la proyección que se supone debe haber, estaba apagada.

El conjunto arqueológico.

Parece mentira lo que puedes descubrir en el complejo, algunos lugares que tienen mucha fama de haber sido cuna de la roma hispánica son bastante más pequeños

Cuando vas a itálica descubres que es inmensamente grande, aunque las zonas que puedes visitar, es decir que tienen algo especial que ver son poquitas pero el conjunto en si es grandísimo, hay 38 hectáreas, si 38 es una pasada.

Y creo recordar que solo está excavado menos de un 50% y que todas las casas de la alta aristocracia están aún por descubrir, la llanura que llega desde lo que hay descubierto hasta Santipoce está delimitada para futuras excavaciones, con lo que imaginaros lo inmensa que tuvo que ser Itálica.

Es aquí donde podemos contemplar gran parte de lo que itálica significa, nada más llegar podemos ver la casa de la Exedra que contaba con 4000 m2 y estaba dedicada a un collegium, era un edificio semipúblico en el que además vivían sus dueños.

Justo al lado tenemos la casa de Neptuno un lugar increíble con sus 6000m2 que también estaba dedicado a un domus y cuyo nombre proviene de los mosaicos de Neptuno que podemos encontrar en el interior.

Todas estas construcciones gigantescas poseían tabernaes (locales comerciales) y lugares para el ocio con lo cual eran lugares predilectos en la ciudad y en ellos vivían además los dueños, su utilización como edificios semipúblicos implica que fueran desarrollados además para el bienestar de la sociedad que allí se congregaba

Además se cree que era allí donde se reunían los hombres de la misma profesión y realizaban cultos a sus dioses e incluso para formarse y aprender.

Seguidamente encontramos la casa de los pájaros, un edificio llamado así por los mosaicos de los pájaros que podemos ver en su interior. En el centro se hallaba el jardín, viridarium.

Debajo de este estaba el aljibe subterráneo que captaba el agua de la lluvia recogida por el tejado. En el jardín también se hallan los restos de un pilón y un lararium, altar dedicado a los lares, deidades protectoras del hogar.

La habitación más grande de la casa es el triclinium con unos 90m2, situado en el eje principal enfrentado al vestíbulo. En él se realizaba el coniuium, banquete social. Al fondo de la casa se halla la zona privada donde estarían los dormitorios, cubicula, en torno a dos patios columnados. Aquí es donde claramente podemos ver las diferencias entre las casas de los ricos y de los más pobres de la época.

Continuando con nuestro paseo, llegamos al que para mí es uno de los mejores lugares de todo el conjunto.

La casa del planetario.

Aunque no posee las dimensiones de las anteriores, el lugar tiene un halo distinto, algo peculiar, no sé si será por la conservación casi perfecta de los mosaicos, en especial el del planetario que refleja los días de la semana a través de los dioses que dan nombre a cada uno de esos días.

O tal vez por las cruces gamadas en el mosaico de medusa e incluso quizás por estar rodeado de los mercados y las casas artesanales. Pero es un sitio especial y una de las casas más importantes debido a su situación.

Al alzar la vista desde aquí se pueden contemplar perfectamente las áreas delimitadas para próximas excavaciones, y es algo extraordinario, como ya dije anteriormente Itálica es inmensamente grande.

Ahora volviendo por nuestros pasos hasta la parte más alta de la antigua ciudad, y dese donde podemos ver la ciudad de Santiponce, nos topamos con la estatua heroica de Trajano, en un lugar que parece que fue un templo dedicado a este emperador Romano que por cierto, nació aquí.

Pero no solo Trajano nació en Itálica, también el famoso emperador Adriano, sobrino del anterior y quien construyó el templo, nació en esta colonia a la que él le concedió este grado e incluso hubo un tercer emperador que nació en estas tierras, Teodosio I El Grande.

Itálica entonces alcanzó un esplendor increíble, ayudando en la expansión del imperio por el mundo conocido y a la conquista de Hispania.

Después de ver todo el conjunto arqueológico llega la hora de visitar el mayor atractivo de la ciudad romana de Itálica.

El anfiteatro.

No me malinterpretéis, no quiero decir que el resto no merezca la pena, al contrario la merece y mucho, poder ver todo lo que rodea a esta construcción es algo privilegiado, pero el anfiteatro de itálica es la construcción que aparece siempre en los libros de texto del colegio, el lugar por el que los creadores de la serie Juego de Tronos se decantaron y el que más visitas recibe.

Al llegar a la puerta y escuchar a uno de esos guías turísticos a los que me gusta acoplarme de vez en cuando (aunque no vaya con el grupo) pude oír un trocito de las historias sobre la ciudad de Itálica.

Cuando se construyó, la puerta del anfiteatro media más de 12 metros de altura, antes de llegar a la arena encontramos unas huellas en uno de los laterales al lado de la puerta, son los denominados exvotos y están dedicados a la diosa Némesis, la diosa de la venganza.

La curiosidad de esto es que algunos tienen dedos pintados y otros no, según explicó uno de esos guías (no sé si será cierto) los que tenían dedos pertenecían a gladiadores vivos mientras que los que no tenían los dedos dibujados a los muertos en combate.

Continuando por el corredor que lleva a la zona de la arena, donde esos gladiadores lucharon por su vida, tanto entre ellos como con las fieras, podemos ver la magnitud del anfiteatro. Es aquí donde se produce la entrada triunfal de los personajes de juego de tronos en el que es un punto álgido en la séptima temporada de la serie.

El anfiteatro posee tres graderíos con capacidad para unas veinticinco mil personas, una zona muy extensa de arena y una gran fosa en la que se guardaban todo lo necesario para los espectáculos, además de las jaulas de las fieras.

Es aquí donde tiene lugar la escena de juego de tronos de Pozo Dragón, en donde todos los bandos se reúnen antes ir a la guerra, contra los caminantes blancos.

Cuando pisas la arena sientes esa sensación de verte rodeado de miles de personas gritando, mientras las puertas se abren y entra tu contrincante para luchar contra otro hombre u otra fiera.

Al recorrer los pasillos que se sitúan bajo las gradas miras con angustia el temor de esos hombres que estaban dispuestos a morir para salvar sus vidas mientras veían como sus compañeros caían en la misma arena que tu estas pisando ahora mismo.

Cada rincón de ese lugar tiene una historia, que aunque alejada ahora más de dos mil años de nosotros, nos ha repercutido hasta tal punto que aún tenemos un trocito de esa violencia dentro de nuestro ser.

Llega el momento de subir a la parte alta y desde allí en uno de los atrios, pararme a observar la arena, el foso de las bestias y en mi mente imaginar cómo sería estar allí sentado, mientras miles de personas vitorean a los gladiadores, convirtiéndose en un instante en los jueces y verdugos de la vida de un hombre que ha luchado hasta la extenuación.

Es en esta posición, cuando descubres la importancia de estos recintos para los romanos, es el lugar donde se tiene el poder de decisión sobre algo más grande que uno mismo y tal vez, ese sentimiento fuera lo que construyó un imperio.

La última mirada.

Antes de marchar de Itálica, decidí dar un pequeño paseo por los alrededores del complejo, introduciéndome un poco más en lo que es la historia, y caminando entre los eucaliptos que circuncidan todo el teatro, un poco perdido pero a la vez encontrado.

Adentrándome en lugares fuera de la vista del turista común despertó en mi esa sensación por indagar un poco más en el entorno, pero sin suerte, no había nada interesante más allá de unos pocos árboles y algún que otro camino.

Antes de marchar, miro las estatuas que se mantienen allí quietas, con la impresión de que cada mirada, cada foto del visitante las corrompe y dejan de tener el sentido que tuvieron siendo veneradas por aquellos que las construyeron.

Impresiones.

Bien, como muchos ya sabéis y me habéis leído en varios post, acostumbro a destacar o criticar ciertos aspectos de los lugares a los que voy.

Pues bien, itálica es un lugar mágico, increíblemente bien conservado y con mosaicos espectaculares, digno de ver y de admirar en todo su esplendor. El anfiteatro es una maravilla arquitectónica que te ofrece una ligera idea de lo importante que fue la primera ciudad romana fundada fuera de Italia. Cuna de emperadores y grandes personalidades del imperio es una visita muy recomendable, por no decir necesaria para conocer un poco de nuestra historia.

La parte negativa es que las excavaciones están paradas (igual que en regina), todo muy bien delimitado sí, pero totalmente inútil, sigo sin entender como no se usan algunos fondos para rescatar estos lugares del pasado y traerlos hasta nuestros días, siempre nos encontramos los mismos problemas o más bien el mismo “el dinero”. Y en eso las administraciones tienen mucho que ver, ojala algún día podamos decir que nuestro patrimonio por fin sale a la luz, ya que todo lo que tenemos está más sobre el papel que sobre el terreno y nuestros investigadores se marchan a buscar otros lugares más allá de nuestras fronteras porque aquí no tienen recursos suficientes como para poder mostrar al mundo nuestra historia, es decir, lo que realmente somos.

Pedro E. Juzgado.

2 comentarios sobre “Itálica, de cuna del Imperio romano a Pozo dragón en Juego de Tronos

  1. ¡Hola Pedro!

    Mira que hemos tenido contacto a través de las Redes, pero he de confesar que no había entrado a leerte hasta hoy ¡Menos mal! Porque me estaba perdiendo tu magnífica forma de narrar ¡Estos son los blogs que me gustan! Los que combinan una pequeña experiencia personal con mucha información sobre el lugar visitado y con opiniones, reflexiones e impresiones de lo visto.

    ¡No me vuelvo a perder tus entradas!

    Por otra parte, he de decir que no conozco Itálica, pero veo el precioso tiempo que estoy perdiendo en hacerlo. Me ha encantado la maravillosa conservación del sitio y, por supuesto, que sea gratis.

    Me ha gustado leerte. Un besazo

    1. Ohh muchas gracias Macarena, la verdad es que si despues de tanto hablar por las redes yo también me llevé un grata sorpresa al entrar en tu blog y descubrir un poquito tu mundo viajero, por aqui siempre serás bienvenida y por supuesto que no me perdere tus entradas y esa magnifica forma de escibir que tienes, Si vas algún dia a Itálica estare encantado de ayudarte en lo que necesites.

      Un Saludo viajero, y un besazo.

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