Frigiliana, uno de los pueblos más bonitos de España

Uno de los pueblos más bonitos de España, Frigiliana

Cuando descubres lugares y rincones del mundo te quedas con la sensación de pasar un tiempo viviendo en esos lugares, llegando a Frigiliana tienes la sensación de un pueblo en el que todo lo que te rodea es antiguo pero a la vez nuevo, y por esa razón es uno de los pueblos más bonitos de España, como indica el cartel en su entrada.

 

Frigiliana es un lugar increíble situado en la Axarquia, es un pueblo blanco de puertas azules y calles empedradas que parece sacado de tierras griegas, muchas veces al ir paseando por esas calles decoradas con flores y colores me recordaba esas fotos de las islas griegas, esa influencia mediterránea es algo que engrandece Frigiliana.

Nada más llegar al pueblo, una nube de turistas lo ha invadido, y no es de extrañar porque le pueblo en si merece la visita. En la entrada, los autobuses se agolpan dejando a los viajeros que esperan descubrir los muchos encantos que la localidad tiene.

Un Poco de Historia.

Como en cada post, me gusta contar un poco de la historia del pueblo que visito, y es que esa labor es muy importante en mis viajes, porque así sé dónde voy y que es lo que estoy viendo.

Frigiliana ha estado habitado desde casi siempre, en ella han encontrado restos del paleolítico, del neolítico y de cada una de las épocas en las que la historia tuvo algo que ver.

En la época fenicia fue un punto de enlace comercial entre la costa y el interior, un lugar en el que las mercancías transitaban de un punto a otro, después llegaron los Romanos que le dieron un nombre que se asemeja mucho al actual, “Frexinius ana”, que se traduciría como “cortijo de Frexinius”.

Pero si una época, marco Frigiliana para siempre esa fue la época Árabe y la reconquista, es ahí donde la historia comienza a influir sobremanera en el carácter del pueblo y por supuesto de sus gentes. La arquitectura actual tiene mucha relación con esa época musulmana que fue la que comenzó a rediseñar el paisaje de lo que es ahora el pueblo.

En cuanto a sus gentes, el carácter viene dado por la cercanía a la sierra y al mar, un lugar privilegiado, pero también por rebeliones y luchas, como la rebelión de los moriscos que se levantaron para luchar contra el yugo al que los tenían sometidos los soldados cristianos y en el que Frigiliana rinde homenaje en algunos murales que puedes encontrar por la calle.

Frigiliana también tomó parte en la guerra de la independencia, de hecho en el pueblo hay un luchar que se llama La Horca, cuyo nombre viene del paraje donde se ahorcaban a los que no estaban muy de acuerdo con las tropas francesas.

Y por último, claro está, en Frigiliana hubo bandoleros, por su puesto su situación favorecía que estos transitarán libremente por las sierras, cometiendo sus tropelías y pillajes e incluso ayudando a montar las guerrillas contra los Franceses.

El pueblo.

Frigiliana en la actualidad es un crisol de culturas, una villa cosmopolita que posee en su interior una riqueza poco antes vista en pueblos de este carácter serrano, de hecho un tercio de sus tres mil habitantes son extranjeros, y entre ellos existen más de veinte nacionalidades, vamos lo que viene a ser toda una mezcla.

Cuando paseas por Frigiliana parece que te alejas de Andalucía, pues no sueles escuchar hablar en castellano por las calles, y si más bien en inglés o alemán, la cercanía a lugares de la costa unida a la belleza del pueblo han posibilitado que muchos de los que aquí viven como he mencionado sean extranjeros.

El pueblo esta tan bien cuidado que todo parece nuevo, como si se hubiera hecho ayer, las casas están recién pintadas, las puertas decoradas con ese azul impoluto que los mismos vecinos pintan al menor signo de deterioro, las calles están limpias y con sus macetas decorándolas que te hacen sentir que el paso del tiempo en el lugar se ha detenido.

Frigiliana es un lugar que te sorprende a cada paso, los pasajes que van encontrado ofrecen rincones que son de película, las sombras y las luces juegan con tu mente, dejándote boquiabierto por allí por donde pasas.

Cuando miramos las calles de Frigiliana, vemos lo que en realidad es un increíble mosaico de piedrecitas con dibujos, repartidas por todos los rincones entre rampas y escaleras que confieren un aspecto medieval a un pueblo que ha sabido mantener su estructura pese a todo, y que a veces te hace preguntarte cómo se consigue vivir allí, con todos los adelantos en tecnología que hay, como un repartidor puede llegar a lo más alto del pueblo.

Las puertas son antiguas pero da la sensación de que son modernas al mismo tiempo, con sus vivos colores entre verdes y azules crean una sensación cromática única, que te acompaña en cada uno de esos rincones que visitas.

 

La paz que sientes en este lugar es increíble, las calles pobladas de locales de artesanía y casas de los vecinos están totalmente en silencio pese a que hay bastante gente paseando por ellas, los gatos tienen en este pueblo un lugar especial, pues siempre que miras hay alguno que descansa al sol.

 

En definitiva como he dicho varias veces hay lugares que visitas en los que sientes que dejas una parte de ti o que más bien la cambias por algo que te llevas, y uno de esos lugares en Frigiliana.

La iglesia.

Punto importante de la localidad que debes visitar seas creyente o no, es un rincón donde te sientes un poco pequeño (aunque la iglesia no sea muy grande).

La Iglesia de San Antonio es otro símbolo de la conquista de la alquería Andalusí por los cristianos que ostenta, además, un valor histórico artístico, ya que permite reconocer en ella rasgos, formas de expresión de la sociedad española de los siglos XVI y XVII (este último es en el que se termina)

La iglesia está levantada en el lugar donde antes había una antigua ermita, por lo que ese emplazamiento ya poseía rastros religiosos de épocas anteriores.

Una de las cosas más curiosas que tiene la iglesia, son las máscaras de los apóstoles y personajes bíblicos que acompañan a Jesús en la noche del Jueves santo, la hermandad se pone sus ropas y las máscaras para salir en procesión, algo que yo no había ni siquiera contemplado, pero que debe ser curioso verlo.

Gastronomía.

Frigiliana tiene una gastronomía típica de una zona de sierra, con las verduras de sus huertos, los potajes y guisos, además de las migas típicas de estos lugares.

Además en ella podemos disfrutar de sus vinos moscateles, de los que tenéis que probar porque son una maravilla para el paladar, los hay dulces, secos y semi-secos pero todos ellos tienen un sabor espectacular, en el que tienes que tener cuidado porque al estar tan buenos hacen que no te des cuenta de la cantidad que estas bebiendo.

Frigiliana es uno de los últimos lugares de Europa donde puedes probar miel en caña, y eso es algo único que unido a las berenjenas de la tierra hacen un plato que de verdad como decimos en Andalucía, “quita el sentío”

El aceite de oliva también tiene una gran importancia en el pueblo, por tradición y cultura, por lo que sus platos son más ricos aún si cabe.

Para probar todos estos productos, no hay nada mejor que pasar por El Lagar, un rinconcito muy cerca de la plaza donde además de degustar los excelentes productos, también puedes comprarlos para llevártelos a casa, un sitio muy recomendable tanto por la situación, como por los productos y los precios.

Fin de la visita.

Frigiliana es un pueblo precioso con una gastronomía típica de las sierras de Málaga en donde pasear se convierte en un acto obligatorio para poder disfrutar de uno de los pueblos más bonitos de España.

Caminando por el pueblo entiendes el porqué de esa gente que se ha quedado a vivir allí, es un lugar que no se te olvida y del que te llevas una parte mientras recorres las calles y rincones más recónditos de Frigiliana, escuchando el sonido de los pájaros y el rumor del agua que vas encontrando como por ejemplo en las fuentes.

Un lugar con historia que hace que al caminar por allí contemples sin quererlo todas las épocas de luz y oscuridad que Frigiliana lleva a sus espaldas.

Recomiendo que lo visitéis, y que os convirtáis en participes de uno de los pueblos más bonitos de España.

Un saludo y nos vemos en camino 

Pedro E. Juzgado

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