Zuheros, Visitando el pueblo en su fiesta del queso

Hola Viajeros, esta semana tenia prometido seguir con mis Crónicas de Escocia, pero debo decir que la promesa se ha roto, ¿porque? Bueno pues sencillamente es porque se ha celebrado la fiesta del queso de Zuheros y eso amigos era un evento que tenía apuntado en la agenda desde Enero de este año.

Zuheros en la Historia.

Como viene siendo habitual, antes de visitar un lugar es importante informarse un poco de la historia, de los pasos que ha seguido hasta nuestros días.

Se conoce que la zona está habitada desde el paleolítico, debido a los restos que se han encontrado en la cueva de los Murciélagos y a los vestigios prehistóricos que se han hallado en la zona.

Los romanos también tuvieron cabida en esta zona, tal vez por su punto estratégico del que debían dominar las zonas que están debajo, en la misma cueva se han encontrado vasijas, supuestamente servía como almacén de alimentos.

Foto obtenida de zuheros.es

Pero la historia como pueblo, comienza alrededor del siglo IX cuando los soldados Banu Himsi construyeron el castillo para fortalecer esta zona bajo el control musulmán.

Posteriormente se fortifico el área y los musulmanes, posteriormente fue conquistada por Fernando III creando una fortificación para salvaguardar los territorios conquistados del reino nazarí de Granada.

Foto del castillo de Zuheros por Turviaje

Hoy el pueblo es principalmente agrícola y ganadero, dedicando la mayoría de sus cultivos al olivar y la ganadería que ha llevado a un nivel superior la producción de quesos ecológicos que se exportan tanto a nivel nacional como internacional.

Zuheros, un pueblo blanco con aromas mediterráneos.

Cuando desde lo alto dividas el pueblo de Zuheros, descubres porque es uno de los pueblos más bonitos de España, incluidos en la guía oficial.

Por suerte para mí ya van dos visitados este año, Frigiliana y Zuheros, ambos tienen similitudes entre sí pero con las diferencias típicas de las comarcas.

Foto de Zuheros/turviaje
Foto de Zuheros

Zuheros está encajado en el valle del Rio Bailón, en plena comarca de la subbética cordobesa, sus entramados de calles y cuestas aportan al pueblo una belleza singular que acaba siendo coronada por su castillo.

El pueblo de Zuheros tiene la seña de identidad que la historia le ha dejado marcada en sus calles estrechas y sinuosas, donde las casas las casas encaladas y la infinidad de placitas le aportan ese encanto que te invita a pasear por Zuheros de una manera tranquila y sosegada.

Calle de zuheros el dia de la feria

Justo cuando llegas a la plaza del castillo, Zuheros te ofrece unas vistas de las crestas de la sierra que te dejan absorto al contemplar en maravilloso paraje al que asiste como visitante, a un lado la campiña, al otro la subbética y en mitad Zuheros, un lugar que tiene pinta de ser muy acogedor y agradable para los meses de otoño e invierno.

Aunque también tiene que hacer bastante frio, porque cada cierto tiempo por las carreteras ves las señales de peligro por nieve.

Por todas estas características, Zuheros comparte esos aromas mediterráneos que te llenan los pulmones y que te recargan las pilas gracias a la belleza de este singular lugar.

Zuheros y la cueva de los Murciélagos.

Uno de los atractivos que tiene el pueblo de Zuheros es La Cueva de los murciélagos, un lugar que tiene mucha historia y de los más recomendables para visitar tanto en invierno como en verano.

La cueva de los Murciélagos que se originó por un gran terremoto que hubo en la zona, es un lugar mágico, lleno de misticismo y tradiciones ancestrales, que ha sido construida por el agua en su continuo deambular por el interior de la tierra.

Esta cueva conocida en toda Europa, ha permitido datar el Neolítico andaluz mil años antes de lo que se creía, debido a los restos que se han encontrado en el interior de la cueva, incluyendo el cadáver de un homínido que se encuentra depositado en el fondo.

Foto obtenida de Internet de la web de Zuheros

Cuando comienzas a bajar los escalones de la cueva (hay 350) comienzas a dejar el mundo atrás y te adentras en un lugar donde el tiempo y el espacio se van diluyendo poco a poco, al mismo tiempo que los sonidos de las gotas que se filtran por la roca caliza comienzan allegarte a los oídos.

La luz solar se va apangando cuando dejas atrás la primera sala de la cueva, esa que habitaban los primeros hombres y en la que hacían su vida cotidiana.

Justo después entras en un lugar que es propicio para los rituales, la sala en la que aquellos hombres primitivos consumían Papaver Somniferum (amapolas de opio) con las que entraban en trance para invocar a sus dioses y les trajeran la caza.

Las pinturas rupestres de las cabras hispánicas señalan a esas presas que aquellos hombres necesitaban para subsistir.

Poco a poco vas bajando, escalón a escalón, introduciéndote en las entrañas de la tierra, hasta llegar a otra sala, donde esos hombres enterraban a los suyos, como protectores de la cueva o para proteger sus cuerpos esperando a la reencarnación del alma.

Cuando la sala se va acabando, entras en el mudo de las rocas, donde estalactitas, estalagmitas y columnas construyen su reino poco a poco, donde el agua dibuja formas imposibles en unas paredes que se van desgastando con el paso del tiempo.

Absorto en todo el trayecto voy dejando atrás los pasos que me han guiado hasta aquí, con las buenas explicaciones del guía que nos lleva por cada una de las salas de la cueva, comenzamos el reto de las subida de los 350 escalones.

Estalagtita del esparrago en la cueva de los murcielagos

Antes de llegar, nos toca subir la escaleras de los suspiros (si alguna vez vais entenderéis porque se llaman así) una subida estrecha en la que debes agacharte para poder pasar.

Por último, llegas a la última sala, donde se hacían aquellos rituales para agradecer a la Pachamanca (madre tierra, como la llaman en Sudamérica) las buenas cosechas y cazas del año.

Por último la luz solar vuelve a golpearte, mientras recuperas el aliento de la subida y la temperatura de 9ºC (constante en toda la cueva) queda atrás, para devolverte a la cruda realidad de un mundo que ya conocías.

El calor del sol vuelve a tocarte y la diferencia de temperatura vuelve a notarse en el cuerpo.

Este paseo de una hora y media que realizas por la cueva es solo una parte de la extensión que tiene, no puedes ir más allá de momento, porque aún no es posible recorrer los 3000 metros de galerías de la cueva.

La cueva de los Murciélagos es una gran experiencia para todos aquellos que busquen indagar un poco en nuestro pasado y descubrir como el agua ha formado un lugar mágico que te transporta a otros tiempos.

Una vez hemos visitado la cueva, llega el momento de dirigirse al evento por el cual decidí visitar el pueblo de Zuheros.

La Fiesta del Queso de Zuheros.

Como muchos ya me conocéis, a parte de mi pasión por viajar, tengo una predilección especial por el queso, este alimento que es uno de los más antiguos de la historia.

Pues bien, esta cita para mí era ineludible claro a parte de ver el pueblo que era uno de los imprescindibles de mi agenda, tenía que ir para la fiesta del queso.

La fiesta del queso lleva con la de este año 15 ediciones y se ha convertido en uno de los referentes a nivel nacional de este tipo de eventos.

La organización como siempre en algo que lleva tanto tiempo celebrándose es digna de mención, en el pueblo se habilitan aparcamientos para que los visitantes puedan acceder a la feria sin complicaciones.

Una vez llegas al pueblo y los agentes de protección civil y policía municipal te guían al aparcamiento, es momento de bajar hasta el pueblo, por ese entramado de calles que he descrito.

Al llegar a la plaza del castillo ves esa construcción de época musulmana con la fuente a sus pies y es el momento perfecto para tomarte la primera cerveza que sabe a gloria después de la bajada.

Justo detrás del castillo se encuentra otra plaza, más grande que la primera y donde tiene lugar la celebración de la fiesta del queso.

Este año, la fiesta del queso de Zuheros ha contado con 22 queserías, las cuales tenían sus stands en la plaza, y ofrecían sus mejores productos al visitante.

Para conseguir las degustaciones, hay que pasar por caja para comprar los tickets,  algo que me parece una idea genial, pues en otro tipo de ferias no se hace de esa manera, y eso provoca colas y que la gente se quede en un solo puesto sin dejar a los demás estar allí.

El precio es de 5€ el bono de 8 degustaciones las cuales puedes elegir en cada stand, con ese cartón te dan una tabla, donde colocar tus quesos e irte a una mesa a disfrutar del sabor acompañándolos de una copita de vino o una cerveza.

Los quesos proceden de todas partes de España, y la mayoría de ellos son premiados o han ganado alguna medalla en algún certamen nacional.

Para mí que soy fan de este producto, es un placer para los sentidos poder disfrutar de tantos quesos en un lugar con unas vistas increíbles.

Todos y cada uno de ellos reflejan los matices de las zonas en las que se han fabricado, y los tipos y clases de leche que se usaron en su creación.

Y aunque todos los quesos allí presentes eran de un sabor y calidad excepcional, para mí es muy difícil destacar uno, pero por su singularidad y sabor debo decir que hubo varios que me sorprendieron gratamente.

Queseria Brañuca de Bejes

En primer lugar los quesos cántabros son una pasada, y para mí fue un privilegio poder degustarlos de la mano de la quesería La Brañuca de Bejes

Por otro lado, tengo que destacar los quesos de cabra de León, en concreto el que compre de la quesería Caprino de Esla por tener un sabor verdaderamente especial.

Y por último, uno de los quesos que más me sorprendieron, es de la quesería: Quesos Artesanos Montealva y se llama Andazul-Montealva, un queso elaborado de la manera tradicional con leche de cabra Payoya que fue un auténtico descubrimiento del que me declaro Fan incondicional.

queseria artesanal montealva, marca Andazul

 

Conclusiones sobre Zuheros y su fiesta del queso.

Si he de poner una pega, es el servicio en barra de bebidas que por lo general no fue malo del todo, pero hubo algunos momentos en los que un camarero estaba más pendiente de otras cosas que de atender a la gente.

Pero por lo general la Fiesta del queso de Zuheros merece mucho la pena, tanto por la feria en si como por el entorno en el que se encuentra, un placer para los sentidos que se convierte en una experiencia gastronómica increíble.

Mi más sentida enhorabuena a todos y cada uno de los participantes por la alta calidad de sus quesos, y al pueblo de Zuheros por tener esta feria y este patrimonio natural y cultural tan bien conseguido.

Un saludo y nos vemos en el camino.

Pedro E Juzgado

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